Manual Géneros Periodísticos
Reportaje
en lo más profundo del periodismo
El reportaje es el género
más complejo de información, sus principales rasgos característicos son la
exhaustiva investigación que le procede, el contexto en que encuadra los
hechos, el lenguaje que usa e periodista y su intención de hacer claridad los
acontecimientos que le interesan a la gente.
En
el terreno de la información
Por tratarse de un género
de información el reportaje no admite elementos que privilegien la opinión
personal de quien lo escribe, lo que demanda una extrema rigurosidad de la
presentación de lo encontrado en términos de equilibrio informativo.
Necesariamente el
escritor de reportajes debe compenetrarse con el acontecimiento, casi
revivirlo, volverse parte del paisaje.
Mark Kramer señalo que
“los periodistas literarios se interesan en el mundo de sus personajes y en la
investigación sobre su contexto”.
El equilibrio informativo
se refiere a la necesidad de construir o reconstruir acontecimientos desde las
diferentes miradas de sus protagonistas.
El
espejismo de la objetividad
El periodista que hace
reportaje requiere acercarse al hecho como el cuidado de un cirujano y la
posición de un investigador judicial.
Un reportaje al final es
una muestra de la realidad, no la realidad misma (tan solo una aproximación),
según kapuscinski.
Una formula interesante y
poco explorada en las radios y revistas es el relato en la primera persona de
los personajes no del periodista. “hay una diferencia extrema entre escribir en
primera persona y escribir sobre la primera persona”. Caparros
En
esencia, investigación
Toda investigación es
consecuencia lógica de una pregunta. Los reportajes se ponen en la agenda
informativa por la necesidad táctica de que la gente está preguntando por algo
o puede llegar a preguntarse. Los reportajes surgen de las realidades con las
que se encuentran los ciudadanos de a pie en cualquier calle, en cualquier
tiempo.
Existe en el estudio del
periodismo una materia denominada “periodismo de investigación” o “periodismo investigativo” que hace
referencia a la labor que desempeñan ciertos periodistas pocos, por cierto,
para descubrir lo que algunas fuentes quieren mantener en secreto.
El
método
Para llegar a la claridad
que requiere un hecho, el periodista debe recurrir a un método para nada
inflexible.
Rastreo
documental
Es la suma de un rastreo
especialmente de carácter documental, que no descarta consultas de carácter
verbal, sobre el pasado al que está atado el hecho. Es decir, la búsqueda de
información que está ahí, en alguna parte, y que permite como el primer indicio
en una investigación forense, marcar el punto de partida de la investigación.
El primer rastreo no solo provee al reportero un conocimiento previo, sino que
le insinúa una primera baraja de fuentes de información susceptibles de ser
consultas, por supuesto alguna o gran parte de esa información recogida en el
primer momento hará parte del producto final.
Consultas
de fuentes
La primera fuente de
consulta es comenzar a tirar del ovillo que contiene el hilo de versiones,
miradas, opiniones, sentimientos, sensaciones, intereses, que construyan el
acontecimiento. El reportaje es ciertamente rico en fuentes por la necesidad
ética de construir una representación de un hecho de la manera más cercana a la
realidad, el reportaje vale por la información que reporta, pero también por el
contexto que construye y por la atmósfera en la que va envuelto.
Las fuentes son de
carácter testimonial y documental, pero en reportaje es extraordinariamente
importante complementarlas con la inspección: ir a los sitios, caminarlos,
tocarlos, oírlos, sentirlos.
La serenidad con la que
se aborda la construcción de un reportaje permite dialogar con las fuentes, no
interrogarlas, para arrancarles, más o menos, sus verdaderas intenciones,
opiniones, sentimientos.
Esta condición del
reportaje le exige al periodista una gran capacidad de relacionarse con el
otro. “Aquel que no sabe compartir, difícilmente puede dedicarse a esta
profesión”, advirtió Kapuscinski.
Organización
del material y redacción
El reportaje es la
reconstrucción o representación, dicen los lingüistas de un trozo de vida. No
es, entonces, un listado de declaraciones o afirmaciones, a veces contrapuestas
en significado y sentido. El reportaje está, por tanto, inscrito en el terreno
de la creatividad.
Antes
de escribir, el periodista organiza el material conseguido, resalta los
principales
Hallazgos,
las mejores ideas, los elementos informativos más relevantes y también aquellos
que
no lo sean tan lo, pero que servirán para estructurar y, acaso, embellecer el
texto.
Narrar
o exponer, y revisar
Un reportaje puede ser un
extenso texto informativo, atestado de datos, cifras, declaraciones,
descripciones, argumentos y demostraciones. Pero también puede ser una narración
que ponga en evidencia los hechos desde una historia tejida de los personajes
de las fuentes.
Narrado o expuesto, lo
que quede en el papel o en la pantalla será el resultado lead de la investigación, por un 'lado, y de la
creatividad de quien escribe, por el otro. Al final, vendrá la revisión: releer
lo que se escribió permite cazar los errores que se colaron en el texto y
cambiar lo que no quedó como se quería.
El
lead es el principio
El lector de periódicos
que no encuentra en esos primeros renglones algo lluevo, interesante,
entretenido, impactante, asombroso, abandonará el texto con la misma facilidad
con la que llegó a él.
No hay fórmulas
estandarizadas, ni recetas mágicas, ni esquemas preconcebidos para escribir es lead
del reportaje. Casi los habría para la "pirámide invertida" de la
noticia, pero no para el reportaje, que, más allá de la exposición de un cúmulo
de datos es un producto de la creatividad y la inteligencia.
El contenido y la forma
del lead pueden vislumbrarse en
el camino de la investigación, pero suele suceder que solo aparece en el último
y agónico instante antes de poner la primera palabra.
En todo caso, hay
consenso en que el párrafo de entrada del reportaje se aparra de la vieja
fórmula atada a los géneros básicos de la información periodística, que señala
que el lead debe responder a
las preguntas elementales qué, quién, dónde, cómo, cuándo, por qué. Nada de eso. Basta con que sea
deslumbrante.
El
título primer anuncio
Si el reportaje es un
género de información que actúa en el terreno de la creatividad, por supuesto
que el titular que 10acompaña no escapa a esta condición. Ciertamente, titular
una noticia es tarea fácil, pero no es tan entretenida corno cuando se hace con
un reportaje.
En el reportaje, el
título puede acudir a diferentes tipos de construcción simplemente informativo,
unívoco y breve, o, también, interpretativo, paradójico, metafórico, de doble
sentido y hasta inspirador.
A diferencia de lo que
ocurre en la noticia, el título del reportaje no necesariamente debe resumir lo
esencial, sino que puede (y se desea) ser expresivo al punto que solamente
cumpla con la función de despertar el interés del lector.
El título interrogativo,
tan cuestionado en otros géneros de información, puede ser usado en el
reportaje o la crónica, siempre y cuando la interrogación contenga elementos
informativos.
Tipos
de reportaje
Título, lead, tipo de texto y en fin, la
estructura general del reportaje dependerá, por supuesto, del terna y del tono
que el periodista habrá de escoger para construir la historia.
Reportaje
de acontecimiento: en este tipo de reportaje el periodista
ofrece, como lo señala Martínez Albertos, "una visión estática de los hechos,
como una cosa ya acabada".
Reportaje
de acción: el periodista acude a este modelo para presentar los
hechos tal como ocurrieron en el tiempo. Es, por esto, el tipo de texto ideal
para narrar, para relatar.
Reportaje
de citas o entrevista: en este tipo de texto el periodista
construye la historia con sus propios elementos informativos, narrativos y
descriptivos e introduce citas o declaraciones de las fuentes. Es el tipo de estructura utilizada en reportajes
basados en entrevistas.
Reportaje
corto: este tipo de texto tiene una estructura parecida al
reportaje de acontecimiento en la medida en que los elementos más importantes
van en los primeros párrafos, y los menos importantes en los párrafos
siguientes y finales, pero se diferencia de aquel en que, corno lo afirma
Martínez Albortos. Se le brinda mucha importancia a los detalles de ambiente y
de interés humano.
Cuestión
de tiempo
Tanto por la profundidad
deseada como por la necesidad de capturar las diferentes miradas sobre un
acontecimiento, el periodista que hace reportajes requiere de tiempo suficiente
para su investigación.
El periodista de
reportajes necesita, a diferencia del reportero de la noticia diaria, del
tiempo necesario para hablar con más personas, consultar más documentos e
inspeccionar más lugares, de modo que pueda construir una representación del
acontecimiento muy cercana II la realidad.
Ver
no es comprender
En el ámbito académico, y
tal vez algo en el mundo de los medios de comunicación se ha venido ampliando
el debate sobre la calidad del mensaje que dichos medios envían a sus
audiencias.
Un tópico de ese debate
gira en torno a la evidencia de que una cosa es ver y otra comprender, en
alusión especial a las breves informaciones, generalmente espectaculares y
descontextualizadas; que la televisión muestra sobre los acontecimientos del
día a día.
Martín Caparrós se vale
del contraste entre ver y mirar para referirse a la actitud de observador del
periodista que escribe crónica, lo cual es válido también. Y por supuesto, para
el que escribe reportajes. Dice este autor, que ver alude a la percepción
física de los objetos por la acción de la luz, mientras que mirar se refiere a
la "actitud consciente y voluntaria de tratar de aprehender lo que hay
alrededor, y de aprender". Y agrega: "para el cronista mirar con toda
la fuerza posible es decisivo. Es decisivo adoptar la actitud del cazador.
Internet ahora hace que
los hechos sean tan fáciles de obtener que hay una ilusión de conocimiento
donde este en realidad no existe", afirma Robert D. Kaplan en su crítica a
la uniformidad del periodismo contemporáneo.
Epilogo
Tan potente es el
reportaje para dar cuenta de las explicaciones que se piden sobre la realidad
informativa que no son pocos los autores que insisten en asignarle a este género
del periodismo el encargo de- sacar de la crisis a los medios escritos.
De verdad, más allá de
los medios escritos, el reportaje, de la mano o confundido con la crónica, es
el género que sobrevivirá a la crisis nacida, corno una gran paradoja, de la
superabundancia de información en estos tiempos modernos. Ya lo dijo Tomás Eloy
Martínez.
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